Regresar

EVOLUCIÓN, EL BOLETÍN DE LA FEDERACIÓN DE ANATOMÍA PATOLÓGICA DE LA REPÚBLICA MEXICANA, A.C.

Número 3.

Paridad insatisfecha

Con cierta frecuencia llega a nuestra atención el producto de salpingoclasia; en el renglón correspondiente a diagnóstico clínico suele anotarse “paridad satisfecha”. Es incorrecto. La mujer que decide pedirle a su médico “que le ligue las trompas” para no tener hijos es, en realidad, una parida satisfecha (sin d al final).La paridad se refiere a otra cosa. Se define como igualdad o similitud (primera acepción) o como valor relativo (de una moneda) respecto a otra o al patrón oro (segunda acepción). Un pasaje histórico puede servir para ilustrar el concepto. En la corte de Aragón, los nobles se consideraban pares (iguales o similares) y las deliberaciones ante el rey se iniciaban cuando uno de ellos pronunciaba la siguiente fórmula: “Nos, que valemos tanto como vos y juntos más que vos”.


¿A que viene al cuento esto de las paridas, las paridades y los pares? Resulta de la mayor trascendencia en el momento actual de la vida comunitaria de los patólogos mexicanos, una vez que la Federación ha nacido, empieza a crecer y goza de cabal salud. Se ha generado una discusión al interior de la Asociación Mexicana de Patólogos (la madre de todas las asociaciones) en el sentido de pertenecer o no a esta nueva figura de organización.

Se han planteado argumentos legales (no existen documentos oficiales en la AMP que reconozcan la pertenencia), de representación (si la AMP tiene más miembros que las otras asociaciones afiliadas, debería tener mayor numero de votos y mayor peso en las decisiones -se ha expresado diciendo “nos van a mayoritear”-) y económicas (no es justo que la AMP dé tanto dinero a la federación). Se ha manejado también el argumento de que hay asociaciones fuertes y bien consolidadas –Nuevo León y Yucatán- que no pertenecen a la federación y ello le quita representatividad nacional a la nueva figura.

Las discusiones sobre los puntos anteriores motivaron la realización de una asamblea en la que se decidió que la AMP dejara de pertenecer a la Federación. El punto se retomó en la asamblea de Cancún y al final se decidió que sí pero no; es decir se revocó la decisión de la asamblea convocada pero se pidió un compás de espera para que un grupo de patólogos, coordinados por el Dr. Jesús Aguirre García hiciera un estudio comparativo de los estatutos de la AMP y la Federación; valorara los pros y los cons de afiliarse y rindiera un informe a la asamblea que entonces sí, ya con toda la información se podría pronunciar a favor o en contra de la afiliación a la Federación.


Tenemos ahora el siguiente panorama: una federación que ya está constituida y trabajando, creada por voluntad de sus asociaciones participantes que se reconocen como pares entre ellos y que ya no le reconocen a la AMP su categoría de representante del gremio a nivel nacional; la mayoría de los miembros que pertenecen a las asociaciones federadas ya no pagan sus cuotas a la AMP. Del otro lado, la AMP, que siempre favoreció la creación de una federación ahora la ve con recelo y discute si ratificar o rectificar el ingreso a la Federación.


Parece que llegó el momento de negociar. Ambas, la federación y la asociación se necesitan, de manera casi simbiótica. Sin la AMP, la Federación pierde un enorme peso de representatividad gremial; sin la Federación, la AMP pierde una figura legal que trasciende sus funciones actuales. Acecha el demonio de la escisión que, como sabemos, viene acompañado de la ruptura y la lucha fratricida, siempre estéril.


Durante todo el proceso de gestación de la Federación se olvidó ese punto: negociar.Tiene que ver con detalles aparentemente simples pero muy importantes; la negociación es el espacio del diálogo, el intercambio, la sana discusión y el acuerdo.

Es pues el momento de sentarse a “deshacer entuertos”. El peor escenario sería que después de muchos años, algún patólogo desocupado analizara los restos de este esfuerzo y en la hoja de envío encontrara en diagnóstico de “paridad insatisfec

Regresar

Dr.Oscar Larraza
Editor Invitado